San Pedro de Atacama, es conocido por su rica herencia arqueológica que data de épocas prehispánicas, especialmente, de la cultura atacameña Lickanantay. Estos sitios arqueológicos ofrecen a los turistas la oportunidad de explorar y aprender sobre antiguas ruinas, arte rupestre, sitios ceremoniales y restos arqueológicos que revelan la historia y la vida de estas antiguas civilizaciones. Los turistas pueden participar en recorridos guiados por expertos que ofrecen información detallada sobre la historia, la cultura y el significado de estos sitios en la vida de las antiguas comunidades. Un tipo de turismo que no solo proporciona una experiencia educativa, sino también una conexión con el pasado, permitiendo a los visitantes sumergirse en la historia y la riqueza cultural de la región.
Aldea de Tulor

Unos 8 kilómetros al sureste de San Pedro de Atacama encontramos la Aldea de Tulor, un valioso sitio arqueológico con vestigios de los primeros asentamientos de la cultura atacameña o Lickanantay. Ubicada estratégicamente en el área de desagüe del río San Pedro, data su existencia desde 400 años a.C.
A pesar de haber sido sepultada por la arena del desierto, aún conserva su esencia, a una profundidad de 1,2 metros. Es un conjunto arquitectónico de recintos circulares interconectados entre sí y construidos con adobe. Solamente una parte de este sitio ha sido desenterrada, la cual se puede visitar, al igual que una réplica a escala real de dos habitaciones y una bodega.
Actualmente administrado y protegido por la Comunidad Atacameña Coyo, este punto de interés arqueológico nos muestra el estilo de vida de los antiguos habitantes del desierto, hogares edificados sobre la misma tierra y con gruesos muros, para enfrentar el calor y frío extremo de la zona. El agua del río les permitió desarrollar la agricultura, asentándose en el lugar y dejando atrás la vida nómade.
La Aldea de Tulor fue descubierta en 1958 por el sacerdote jesuita Gustavo Le Paige. Hoy, forma parte de la Reserva Nacional Los Flamencos, en plena Cordillera de la Sal, en el Desierto de Atacama.
Sitio Arqueológico – Aldea de Tulor
Venta de tickets e Informaciones: https://coyo.cl/
Tarifas
Público General: $5.000
Menores de 4 años: gratis
Menores desde 5 a 14 años: $2.000
Estudiantes: $3.000
Tercera Edad (desde 60 años): $3.000
Lickanantay: $1.000
Otras Etnias: $1.000
Horarios:
Otoño/Invierno: 10:00am – 17:00pm
Primavera: 09:30am – 19:30pm
Verano: 09:00am – 20:00pm
Pukará de Quitor y Valle de Catarpe

Parte de la historia atacameña cobra vida al explorar el Pukará de Quitor, una fortaleza preincaica construida en el siglo XII a orillas del río San Pedro. Edificada, a modo de defensa, en una pendiente que alcanza 80 metros de altura, con piedras rojizas del lugar, un muro perimetral y una visión estratégica de los valles.
Ubicado 3 kilómetros al norte de San Pedro de Atacama, se compone de murallas organizadas en forma de terrazas circulares o cuadradas. Posee distintas subdivisiones que habrían servido como viviendas, refugio de animales y bodegas; todas ellas conectadas por pasillos con escaleras, donde se conservan también muros de adobe y restos de vigas elaboradas con madera de chañar.
Durante la conquista española, el Pukará de Quitor fue escenario de una dura batalla: tras una férrea resistencia, los guerreros Lickanantay sucumbieron ante las fuerzas comandadas por Francisco de Aguirre. A modo de escarmiento, ordenó a sus soldados decapitar a todos los jefes capturados, lo que dio paso a que el lugar fuese denominado el “pueblo de las cabezas” o el “sitio de los sin cabeza”.
Esta fortaleza en el desierto fue nombrada Monumento Nacional en 1982, pasando por diversos períodos de restauración. Actualmente se encuentra bajo la administración de la Comunidad Atacameña de Quitor.
Valle de Catarpe
Desde el Pukará de Quitor se revela la impresionante vista del Valle de Catarpe, una zona caracterizada por exuberantes pastizales, terrazas fluviales y una diversa gama de flora, que incluye desde colas de zorro y brea, hasta árboles de algarrobo y pimiento. Las aves, como el águila mora y el cometocino del norte, añaden un toque de vida a este cautivador paisaje.
A 5 kilómetros de San Pedro de Atacama, este valle invita a adentrarse en su belleza natural y su rica herencia cultural. Uno de sus principales atractivos es la enigmática «Garganta del Diablo», un estrecho cañón serpenteante entre formaciones rocosas ricas en minerales y muros arcillosos, adornados con vetas de cuarzo, calcio y sal. También se pueden visitar las Ruinas de Catarpe, un antiguo tambo incaico del año 1450, y la Capilla de San Isidro, erigida en 1913 por el colono italiano Lucas Cenzano.
Pukará de Quitor
Venta de tickets e Informaciones: https://www.tiktur.com
Tarifas
Público General: $ 5.750
Estudiantes: $ 3.450
Personas con discapacidad: $ 3.450
Adulto/a mayor: $ 3.450
Atacameños/as: $ 1.150
Horarios:
08:00 hrs a 17:00 hrs
Petroglifos en Río Salado

El río Salado es un curso de agua que nace en la Aguada de Puripica y fluye hacia el sur hasta desembocar en el río San Pedro, pasando por momentos a través de estrechos y llamativos cajones.
Uno de sus principales atractivos de este río es la presencia de antiguo arte rupestre en sus rocas, que data de alrededor del 3.000 a.C. Un encuentro con grabados y pinturas que ilustran la vida ancestral en Atacama, con imágenes de terrazas de cultivo, figuras humanas, camélidos y otras figuras, que nos transportan a un tiempo pasado, lleno de misterio y significado.
Para llegar al lugar desde San Pedro de Atacama, hay que seguir la ruta 23-ch hacia el oeste, adentrándose en la depresión que hay entre la Cordillera de la Sal y la Cordillera de Domeyko, conocida como Llano de la Paciencia. Luego, una caminata que brindará la oportunidad de apreciar formaciones esculpidas por la labor del viento y el agua en la fascinante Cordillera de la Sal.
Para recomendaciones sobre cuidados personales, medioambientales y patrimoniales en la zona, visite Viaje sin dejar huella.